domingo, 28 de diciembre de 2014

HISTORIA PARA TRES, EROTISMO PARA TODOS LOS GUSTOS



    El pasado 15 de diciembre de 2014 salió a la venta en Amazon (en ebook y papel) Historia para tres, un libro que fue toda una novedad editorial, de la mano de Bukus: a partir de una introducción común, tres autoras eróticas contaban cada una su propia historia, lo que traía como resultado tres relatos con algunas cosas en común, pero a la vez muy diferentes entre sí. 
    Desde su publicación, el libro no ha salido de la lista de los más vendidos de literatura erótica. Eso es explicable, dirán, hay tres escritoras, cada una con sus propios lectores y seguidores, y claro, todos confluyen ahí.  Eso es cierto, pero no es la única razón. Somos tres escritoras eróticas muy distintas, tanto en los temas que tratamos como en nuestra manera de abordar el erotismo.

   Encarni Arcoya es ya conocida en Amazon por su estilo erótico-romántico, que también impregna su relato en este libro, titulado “Nada como tú” que nos cuenta una historia de amor enmarcada en los esfuerzos por demostrar la autenticidad de un antiguo y codiciado libro con propiedades mágicas.  (Conoce sus otras obras aquí)

   La chica que se oculta tras el seudónimo de BlogEntendemos, ya una conocida bloguera dentro del ámbito lésbico, nos trae su primer relato, titulado “Los sueños de Julia”, que cuenta la historia de dos mujeres que se aman pero atraviesan por una crisis de pareja, la cual se abocan a resolver justo en plena Navidad y nada menos que en la ciudad de Nueva York. (Conoce su blog aquí)

   Y por último, mi relato “Nunca seremos dos”, que es una especie de secuela de mi novela Bisexual, en la cual Enrique y Elena se reencuentran siete años después y conocemos qué fue de ellos en todo ese tiempo. ¿Seguirá Elena con Sergio? ¿Habrá continuado la relación de Enrique y Marcos? ¿Volverán a tener sexo Elena y Enrique? ¿Intervendrá alguien más? ¿Ese alguien será hombre o mujer? ¿Y el mango…? 
Para quienes leyeron Bisexual podría resultar muy intrigante todo lo que este relato pueda revelarles. Y a quienes no la han leído, podría darles una motivación para abordar la novela ya con ciertas pistas, que en absoluto agotarían toda la riqueza erótica y humana que podrán encontrar en ella. (Si encontraste este artículo, también estás en mi blog Erotismoenpalabras, te invito a seguir explorándolo. Puedes empezar por conocer un poco más de Bisexual).

    Escenas eróticas para todos los gustos y tendencias: sexo heterosexual, sexo lésbico, sexo… ¿entre más de dos personas? (tendrán que leerlo para saber más). Como dijo una lectora en una de las reseñas que ya tiene el libro en Amazon, cualquiera podría verse reflejado en las páginas de Historia para tres. Si no lo creen, atrévanse a leerlo y ya me contarán. 
     Encuentra las reseñas aquí.

     Si quieres leer el libro, entra aquí. El precio es insuperable.
    ¡DESCÁRGALO YA!

miércoles, 8 de octubre de 2014

Relato erótico VOYEUR ACUÁTICO



Mi amor, vamos a entrar al mar, ¿sí?  –rogó el hombre, apretando la dureza de su entrepierna contra el muslo de la mujer tendida en la arena–. Ya no puedo más.
   –¿Y hacerlo en el agua? –replicó ella, escandalizada–. Ni se te ocurra, todo el mundo se da cuenta de lo que uno está haciendo. Me moriría de la vergüenza.
   Víctor, tendido en su toalla un poco más allá, se alertó al escuchar aquello. Tenía rato viendo a aquella pareja besarse y apretujarse en la arena y había empezado a desear que se decidieran a ir más allá. Esperó, pendiente del desenlace de la conversación.
   –No, chica, nadie lo tiene que notar –insistió el hombre–. Nos vamos bien atrás y disimulamos, solo nos movemos debajo del agua, y arriba, nos quedamos como si nada. Anda, vamos, yo sé que estás loquita también.
  Mientras le hablaba, le daba cortos besos en el cuello y deslizaba su mano por su muslo y cadera. La mujer se estremecía.
  –Bueno, vamos –accedió ella al fin–. Pero sepárate un poco y esperemos a que se te baje, o todos se darán cuenta de a lo que vamos –agregó, con una risita cómplice–. Es más, yo me voy delante y nos encontramos allá.
  Con una sonrisa, Víctor tomó sus lentes de buceo y esperó a que la mujer estuviera en el mar. Disimuladamente y dando un rodeo, entró él también y ya nadando bajo la superficie, comenzó a buscarla. Aquello prometía ser interesante, ellos disimularían, pero él bajo el agua tendría la oportunidad de presenciarlo todo. Eso era lo que más lo excitaba de esa afición que con cierta regularidad ejercía desde hacía unos años, cuando su trabajo le dejaba un tiempo libre para ir a la playa. Saber que era el único que estaba viendo algo que sucedía prácticamente delante de todos.  

Después de nadar un poco, la divisó. Su bikini rojo, que se destacaba desde lejos, le permitió orientarse. Cuando se acercó, vio que la chica metía las manos en la pieza inferior, sacudiéndose la arena que había dentro. Ante los ojos atónitos de Víctor, se la quitó por completo, dejando al descubierto, en todo su esplendor, las nalgas redondas y turgentes que él ya había entrevisto a través del traje de baño, y se deslizó la mano por ellas, sacudiéndole cualquier resquicio de arena. Cuando hizo lo propio entre las piernas, se volteó un poco y él pudo divisar el pubis prominente, con apenas una sombra de vello perfilado en el centro. 
  Ya casi no podía respirar, cuando ella comenzó a ponerse el bikini, para lo cual alzó primero una pierna y luego otra, con lo que  su zona más íntima quedó totalmente expuesta ante los ojos desorbitados del voyeur acuático. Tuvo que subir antes de que levantara la otra pierna, pues estaba a punto de ahogarse. No usaba esnórquel para esas incursiones, pues al permanecer en la superficie tenía una vista más limitada, y además, podían detectarlo más fácilmente. Claro que tenía que estar saliendo a respirar cada vez que se le acababa el aire, pero eso tenía su atractivo. Debía calcular cuando el quedaba poco aire, cuál era el mejor momento para salir y perderse lo menos posible del espectáculo. Todo eso hacía la cosa más excitante.
   Cuando emergió, ella se sacudía la arena del sostén, para lo cual se lo separaba del seno, pero quedando debajo del agua. Antes de volver a bajar, Víctor echó una ojeada y vio que el hombre ya estaba alcanzando a la chica.
   Era mucho mejor espiar a una pareja, que a una chica sola, pues con ella se trataba solo de admirarlas y contar con la suerte de que alguna se arreglara el traje de baño, dándole algún filón, que de pronto por el oleaje un seno quedara al descubierto, o como hoy, que una afortunada casualidad le permitiera ver mucho más. Pero eso era poco frecuente. Mucho más prometedor era cuando dos iban en plan de sexo, pues además de todo lo que eventualmente se exponía  la vista, él podía ponerse en el lugar del tipo y al verlo hacer, imaginar qué era él quién lo hacía, con lo que su disfrute solitario resultaba mucho más placentero.
   El hombre llegó, agarró a la mujer por la cintura y la apretó contra su cuerpo, a la vez que la besaba con fuerza en los labios. Víctor se hundió bajo el agua, sabiendo que abajo la cosa estaría mucho más candente. En efecto, las manos de él ya habían bajado y se metían bajo el bikini de ella, acariciaban las nalgas y seguían más abajo, hundiéndose entre las piernas. Entonces se apartaba un poco y metía una mano, esta vez por delante y comenzaba a mover los dedos en el sexo de la mujer. 

   Víctor subió a respirar y pudo ver el rostro de ella, primero con una expresión de total éxtasis y luego presenciar el momento en que no pudo más y colocando las manos en los hombros de su compañero, se impulsó hacia arriba, abrió las piernas y con ellas circundó las caderas de él, apretando el pubis contra su sexo, totalmente erecto bajo el short. Víctor, otra vez bajo el agua, vio que el hombre introducía su mano en el short, mientras la de la mujer iba a su entrepierna, buscando separar la tela del bikini para darle paso.
   Ahí le tocó volver a subir y tuvo la oportunidad de ver adivinar en el rostro de ella el momento en que la penetraban. Ahí casi creyó que lo había visto, porque sus ojos miraban en su dirección, pero no, estaba demasiado concentrada en lo que estaba sintiendo. Se quedaron aparentemente quietos, con los rostros muy juntos, y Víctor volvió a sumergirse, lo que le permitió admirar el contraste entre la quietud superior y la actividad que bullía bajo el agua. La mujer movía acompasadamente sus caderas, mientras las manos de él le oprimían las nalgas, apretándola contra sí, para hundirse más y más en su interior.

   Víctor se quedó como en un trance contemplando el movimiento de la cintura de la mujer, que iba aumentando en intensidad, y cuando no tuvo más aire, tuvo que quedarse un poco más al ver cómo las manos masculinas tiraban del lazo del sostén y lo desataban, dejando al descubierto los senos, abultados y firmes de la muchacha que los labios del hombre comenzaron a recorrer. Casi se ahogaba y no podía despegar sus ojos de los oscuros pezones, que casi parecían estallar de tan erectos, cada vez que su lengua los rozaba.
   Víctor al fin volvió a la superficie y aspiró el aire con ansia. Cuando se repuso, se dio cuenta de que se habían ido moviendo sin notarlo y ya estaban en una parte más baja de la playa. Algunas personas habían notado lo que sucedía y miraban, curiosos. Se sumergió y vio que el short del hombre estaba por sus tobillos, y la misma suerte corría el bikini, que había sido desatado de uno de sus lados, y se deslizaba por el muslo de la mujer. Los dos estaban prácticamente desnudos y ya no parecía importarles que pudieran verlos, pues el torso de la mujer estaba totalmente al descubierto y el hombre le chupaba y mordía los senos, mientras ella seguía moviéndose sobre él como en un frenesí, su rostro totalmente transfigurado por el placer que ya comenzaba a estremecerla.
   Para cuando ambos llegaron casi al unísono a sus respectivos orgasmos, entre gemidos cada vez más fuertes, prácticamente había un círculo de gente a su alrededor y Víctor ya no era el afortunado voyeur que tenía que aguantar la respiración para no perderse parte de la acción, sino uno más de los que miraban, asombrados y envidiosos, a aquella pareja que, poseída por el placer, parecía haberse olvidado del mundo que la rodeaba.


¿Te ha gustado el relato? Lee otro aquí

lunes, 21 de julio de 2014

¿Un boom de la literatura erótica? Sí, gracias...




¿Qué tan cierto es eso de que existe un boom actual de la literatura erótica? En este artículo doy mi visión al respecto

Se dice que la literatura erótica está viviendo hoy un “boom” sin precedentes para el género. Este arrancó con el éxito de la trilogía Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James y ha generado una serie de novelas erótico-románticas de corte similar, como Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell, publicada por la editorial Planeta; Nada más que una noche, de Annabella Franco (mejor conocida como Anna Karine), de la mano de Ediciones B y otras que, bajo el calificativo de “porno para mamás”, han continuado cautivando a miles de lectores en todo el mundo, preferiblemente mujeres. ¿A qué se debe el fenómeno?
La escritora venezolana Jonaira J. Campagnuolo, en su artículo El boom de la novela erótica. ¿A qué se debe tanto escándalo?, ofrece su explicación al respecto. “Cuando un libro es capaz de llamar la atención de un buen número de lectores, enseguida los medios se hacen eco de la publicación y el resto de la población se pone en guardia para saber de qué va la obra. Si la lectura es lo suficientemente atractiva, empuja a esa masa de seguidores a interesarse por otros títulos del mismo género. Así se generan las tendencias literarias, habitualmente marcadas por las sagas”.
Aquí ella explica el mecanismo que sigue al atractivo arrollador de una obra, pero… ¿y a qué se debe este atractivo? ¿Qué la hace tan deseable? En mi artículo Chistian Grey, un galán no tan rosa, publicado en este blog, analizo en particular el caso de 50 sombras de Grey, que por haber sido precursora en este sentido, creo puede aplicarse a las demás que la han seguido. “Gran parte del entusiasmo está relacionado con el contenido sexual de la novela. Muchas de las mujeres que la leen se están enfrentando al erotismo por primera vez, y se sienten transgresoras al hacerlo. No pocas se han excitado al punto de trasladar a su aburrida vida sexual algunas variaciones que han logrado refrescarla”.
Campagnuolo cita en su artículo las palabras de Eve Berlin, autora superventas de este estilo de novela con su libro El límite del placer, en entrevista para el diario La Vanguardia. “Estudios psicológicos demuestran que las mujeres dan sentido a su vida al establecer relaciones humanas. En este sentido, este género toca esta fibra escondida en la psique femenina. Por ello, los encuentros sexuales siempre tienen que tener una finalidad. Esto hace que la lectora se sienta involucrada”.
O sea, que estas novelas tocan en las mujeres una fibra que las hace despertar a la sensualidad. Hay mucha literatura erótica en el mercado, incluso de mayor calidad, pero no logra establecer esta conexión con el gran público, ni llega a los estándares de éxito de estas novelas. ¿De qué manera lo logran? Mi teoría en el ya mencionado artículo, en ese caso referida a 50 sombras de Grey, pero que puede extenderse a las demás, es que hacen “uso efectivo de una serie de estereotipos procedentes de la literatura llamada ‘rosa’, de la que fue una importante exponente la escritora de novelas románticas Corín Tellado, considerada la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes”.
¿Cómo lo hacen? Es muy simple. Estas novelas suman a la clásica historia de amor entre un hombre seductor y poderoso y una bella e inocente chica, el elemento erótico, perfectamente dosificado para que le resulte atractivo a una buena parte del público. Para la época actual, las novelas de Corín Tellado resultarían sosas, entonces este nuevo elemento, muchas veces matizado con alguna suerte de vicio o perversión, pone a estas novelas actuales más a tono con los tiempos y de paso, les permite heredar las superventas que a la escritora española le merecieron figurar en el libro Guinness de los récords-1994 (edición española), como la autora más vendida en idioma español.
Por estas razones, yo no hablaría de un boom de la literatura erótica en general. No toda la literatura que se inscribe en este género está siendo devorada de esta manera por el público, sino solo aquella que cumple con los requisitos que antes mencioné. Como escritora erótica, no puedo negar que me gustaría experimentar un éxito similar, pero no por ello estaría dispuesta a apegarme a tales estereotipos literarios.
Yo preferiría entonces decir que el boom corresponde a un subgénero de la literatura erótica, que pudiera llamarse erótico-romántico, erotismo rosa, novela rosa erótica, o algo por el estilo. Y el resto de los escritores eróticos seguiremos esperando nuestro momento.