lunes, 21 de julio de 2014

¿Un boom de la literatura erótica? Sí, gracias...




¿Qué tan cierto es eso de que existe un boom actual de la literatura erótica? En este artículo doy mi visión al respecto

Se dice que la literatura erótica está viviendo hoy un “boom” sin precedentes para el género. Este arrancó con el éxito de la trilogía Cincuenta sombras de Grey, de E. L. James y ha generado una serie de novelas erótico-románticas de corte similar, como Pídeme lo que quieras, de Megan Maxwell, publicada por la editorial Planeta; Nada más que una noche, de Annabella Franco (mejor conocida como Anna Karine), de la mano de Ediciones B y otras que, bajo el calificativo de “porno para mamás”, han continuado cautivando a miles de lectores en todo el mundo, preferiblemente mujeres. ¿A qué se debe el fenómeno?
La escritora venezolana Jonaira J. Campagnuolo, en su artículo El boom de la novela erótica. ¿A qué se debe tanto escándalo?, ofrece su explicación al respecto. “Cuando un libro es capaz de llamar la atención de un buen número de lectores, enseguida los medios se hacen eco de la publicación y el resto de la población se pone en guardia para saber de qué va la obra. Si la lectura es lo suficientemente atractiva, empuja a esa masa de seguidores a interesarse por otros títulos del mismo género. Así se generan las tendencias literarias, habitualmente marcadas por las sagas”.
Aquí ella explica el mecanismo que sigue al atractivo arrollador de una obra, pero… ¿y a qué se debe este atractivo? ¿Qué la hace tan deseable? En mi artículo Chistian Grey, un galán no tan rosa, publicado en este blog, analizo en particular el caso de 50 sombras de Grey, que por haber sido precursora en este sentido, creo puede aplicarse a las demás que la han seguido. “Gran parte del entusiasmo está relacionado con el contenido sexual de la novela. Muchas de las mujeres que la leen se están enfrentando al erotismo por primera vez, y se sienten transgresoras al hacerlo. No pocas se han excitado al punto de trasladar a su aburrida vida sexual algunas variaciones que han logrado refrescarla”.
Campagnuolo cita en su artículo las palabras de Eve Berlin, autora superventas de este estilo de novela con su libro El límite del placer, en entrevista para el diario La Vanguardia. “Estudios psicológicos demuestran que las mujeres dan sentido a su vida al establecer relaciones humanas. En este sentido, este género toca esta fibra escondida en la psique femenina. Por ello, los encuentros sexuales siempre tienen que tener una finalidad. Esto hace que la lectora se sienta involucrada”.
O sea, que estas novelas tocan en las mujeres una fibra que las hace despertar a la sensualidad. Hay mucha literatura erótica en el mercado, incluso de mayor calidad, pero no logra establecer esta conexión con el gran público, ni llega a los estándares de éxito de estas novelas. ¿De qué manera lo logran? Mi teoría en el ya mencionado artículo, en ese caso referida a 50 sombras de Grey, pero que puede extenderse a las demás, es que hacen “uso efectivo de una serie de estereotipos procedentes de la literatura llamada ‘rosa’, de la que fue una importante exponente la escritora de novelas románticas Corín Tellado, considerada la escritora española más leída después de Miguel de Cervantes”.
¿Cómo lo hacen? Es muy simple. Estas novelas suman a la clásica historia de amor entre un hombre seductor y poderoso y una bella e inocente chica, el elemento erótico, perfectamente dosificado para que le resulte atractivo a una buena parte del público. Para la época actual, las novelas de Corín Tellado resultarían sosas, entonces este nuevo elemento, muchas veces matizado con alguna suerte de vicio o perversión, pone a estas novelas actuales más a tono con los tiempos y de paso, les permite heredar las superventas que a la escritora española le merecieron figurar en el libro Guinness de los récords-1994 (edición española), como la autora más vendida en idioma español.
Por estas razones, yo no hablaría de un boom de la literatura erótica en general. No toda la literatura que se inscribe en este género está siendo devorada de esta manera por el público, sino solo aquella que cumple con los requisitos que antes mencioné. Como escritora erótica, no puedo negar que me gustaría experimentar un éxito similar, pero no por ello estaría dispuesta a apegarme a tales estereotipos literarios.
Yo preferiría entonces decir que el boom corresponde a un subgénero de la literatura erótica, que pudiera llamarse erótico-romántico, erotismo rosa, novela rosa erótica, o algo por el estilo. Y el resto de los escritores eróticos seguiremos esperando nuestro momento.